¿Qué tienen en común Eva Perón y Iósif Stalin? ¿Cómo debería ser un gobierno ideal? ¿Cómo se descifra la misteriosa alma rusa? En “Russkiy mir” conversaremos sobre ello con el politólogo, escritor, y embajador de la sociedad rusa “Znanie” en Argentina, Christian Lamesa.
Foto: Alexander Korneev.

— Christian, en algún momento de la entrevista usted menciona que se ha interesado en Rusia desde muy temprana edad, a los 5 o 6 años. ¿Cuál fue la razón?
— Nací en una familia de nivel social y cultural bastante alto. Mi padre, Aldo, era ingeniero civil, y mi madre, Alicia, era ama de casa. Tengo cuatro hermanos mayores, soy el menor de la familia. En casa se daban a menudo conversaciones apasionantes sobre política, cultura e historia. Esto me generó interés por aprender las culturas de distintos países. Desde temprano me interioricé en la historia de Rusia y en la revolución rusa de 1917. En aquel tiempo existía la Unión Soviética, la cual fue, en mi opinión, la encarnación de los más altos valores de hermandad entre los pueblos y la justicia social.
Luego de terminar la escuela, estudié fotografía en la Asociación Estímulo de Bellas Artes en la ciudad de Buenos Aires, luego me dediqué a la fotografía de forma profesional y fundé una empresa de servicios de fotografía. Mientras, estudié de forma autodidacta sobre política, geopolítica e historia de Rusia y de la Unión Soviética. De hecho, considero ventajoso estudiar de esta forma, autodidacta, ya que las asignaturas que se enseñan en las universidades occidentales suelen estar politizadas y contaminadas con prejuicios y mucha rusofobia. Logré evitar tales influencias utilizando diferentes fuentes para obtener una representación objetiva sobre Rusia.
— ¿Cómo reaccionan en general los argentinos frente a tu visión pro-rusa?
— Las personas a mi alrededor se lo toman con normalidad, no tienen ninguna reacción negativa. La mayoría de los argentinos consideran a Rusia como un país amigo. Nuestros países cultivaron estrechas relaciones históricas y culturales, incluso, el año pasado se celebraron los 140 años del establecimiento de las relaciones diplomáticas entre Rusia y Argentina. Estoy convencido de que es necesario desarrollar y profundizar la cooperación entre nuestros países. Y la diplomacia popular va a jugar un rol importante en este proceso. Históricamente hemos tenido varios puntos en común.
— Latinoamérica se presenta a sí misma como una única civilización, siendo todavía muy joven. ¿En qué se fundamenta?
— Cada país de Latinoamérica tiene sus propias particularidades nacionales e históricas. Pero tenemos cosas en común, como la herencia del Imperio Español, que se combina con las culturas de los pueblos indígenas de América, como el Azteca, el Maya, el Inca y muchos otros. Además de ello, los inmigrantes que vinieron a Latinoamérica de todas partes del mundo han contribuido significativamente en la formación de nuestra identidad. Por ejemplo, en Argentina, además de italianos, españoles y de otros países, hay una comunidad numerosa de rusos. Los países de Latinoamérica tienen valores tradicionales similares, un idioma común, creemos en Dios, y amamos a nuestra tierra. Espero que todo lo que nos une, en un futuro nos pueda juntar en una única civilización latinoamericana.
Diáspora variada
La diáspora rusoparlante en Argentina se compone de cinco oleadas migratorias, siendo considerada la más grande de Latinoamérica, en el orden de 300 mil personas. Su composición es muy heterogénea: esto incluye a descendientes de antiguos creyentes, cosacos, anarquistas, y trotskistas. Varios representantes del ámbito científico ruso también han emigrado a este país: por ejemplo, el naturalista y ornitólogo Yuri Kozlovsky (1866–1923), Vladimir Dobrovolsky (1895–1987), quien en 1924 encabezó una expedición argentina en la Antártida. Las tradiciones culturales rusas se reflejaron en el país gracias a la actriz Galina Tolmacheva (1895–1987), quién popularizó el sistema Stanislavsky en el país, y también gracias al coleccionista, el Conde Seguei Zuvov (1881–1964), dando parte de una gran colección de retratos y miniaturas, que formó la base del Museo Nacional de Arte Decorativo de Buenos Aires. Argentina se convirtió en el segundo hogar para el presidente del primer gran círculo militar, Vasily Kharlamov (1875–1957), quien fue diputado de la Duma estatal pre-revolucionaria en las cuatro convocatorias de la misma. Junto a Kharlamov, Nikolái Kraznov (1918–1959) jugó un papel importante en la autoorganización de los cosacos en Argentina. El 19 de diciembre de 1948 se creó la Unión de Cosacos de Buenos Aires.
Durante la Segunda Guerra Mundial, muchas personas en Argentina, incluso de las etnias rusa, ucraniana, bielorrusa y polaca, apoyaron activamente a la Unión Soviética. Organizaron colectas para recaudar fondos y ropa para los soldados. Los inmigrantes se opusieron al envío de cargas estratégicas a la Alemania nazi.
— ¿Consideras que una persona pública debe hablar abiertamente de su concepción del mundo? ¿Cuál es tu concepción del mundo?
— Considero, que si la persona tiene influencia en la opinión pública, puede hablar sobre sus valores de forma sincera y abierta, siempre que no se salga del marco moralmente aceptado, desde luego. Es una muestra de honestidad.
En lo que me refiere, como analista internacional, durante mis profundas intervenciones yo hablo abiertamente sobre mi posición o sobre el apoyo a Rusia, la cual lucha por la conservación de los valores tradicionales. Yo también los comparto. Esto es: el respeto por la religión, el patriotismo, la familia tradicional y mucho más.
— Usted es crítico con el mundo posmoderno debido a la ausencia de criterios para el bien y el mal. ¿Considera que son conceptos éticos o vienen del ámbito espiritual?
— En mi opinión, estos valores posmodernos, los cuales borran la frontera entre el bien y el mal, hacen que las personas no sientan ninguna responsabilidad frente a la sociedad y no tengan obligaciones morales. Una existencia con armonía es imposible sin normas morales. Pienso que los valores vienen del ámbito espiritual, del cual derivan en concepciones éticas, y éstas son determinantes en las comunidades, donde las personas pueden entender lo que está bien y lo que está mal.
— ¿Cómo ves el rol de las religiones tradicionales en las sociedades modernas? ¿Qué modelo ve para el futuro: un Estado teocrático, una autoridad secular y espiritual, o una sociedad secular?
— Considero que las religiones tradicionales tienen un rol fundamental en los tiempos modernos. Es la fuerza que puede contener al mundo frente a la degradación y destrucción de los fundamentos éticos y morales, tal proceso lo estamos viendo en el Occidente colectivo. Pero esto está generando el efecto contrario, ya que en estos países los jóvenes están en la búsqueda de espiritualidad. En Estados Unidos, por ejemplo, está resurgiendo el interés por la Iglesia católica, la cual antes se encontraba bajo la sombra del protestantismo.
Veo un modelo ideal de sociedad en la Rusia moderna, donde se observa una combinación de poder secular y espiritual. Pero el balance es importante. Pienso que en primer lugar va el Estado, y la Iglesia es la fuerza que lo sostiene y refuerza.

— ¿De los héroes nacionales argentinos, cuál de ellos lo siente más cercano?
— Responder esta pregunta no es sencillo. Si bien soy argentino, una parte de mi corazón pertenece a Rusia, siento a Rusia como mi segunda patria, lo digo con sinceridad desde el corazón. Por eso voy a responder por dos personajes históricos, con los cuales siento mucha cercanía y respeto inmenso, estos son Eva Perón e Iósif Stalin. La esposa y primera dama de Juan Perón es considerada por muchos como la argentina más famosa del mundo, incluso su vida es estudiada por historiadores de todo el mundo, hoy en día. Ella defendió los intereses del pueblo. Por eso, a Eva Perón la llaman “La Abanderada de los Humildes” y al día de hoy es admirada por sus hazañas.
Iósif Stalin y Eva Perón comparten origen y objetivos de vida, ya que ambos provenían de orígenes humildes, y optaron por servir al pueblo. Stalin puede ser considerado el arquitecto y constructor de un gran Estado, la Unión Soviética. Curiosamente, el último embajador extranjero que conversó con Stalin fue precisamente el argentino Leopoldo Bravo. Ellos se reunieron en febrero de 1953, menos de un mes antes de la muerte de Iósif Vissariónovich, discutieron diferentes cuestiones, pero Stalin estaba especialmente interesado en Eva Duarte de Perón a medio año de su fallecimiento. Luego del encuentro, pocos días después, el líder soviético le regaló a la República Argentina una dacha (casa de campo) en el parque moscovita Serebryany Bor, en memoria de Eva.
Evita
Eva Duarte de Perón nació el 7 de mayo de 1919. Hija extramatrimonial de un acomodado agricultor argentino, en sus inicios sin apoyo ni recursos saltó a la fama como presentadora en televisión y como actriz, y luego se convirtió en la primera dama de Argentina. El 22 de octubre de 1945 Eva se casó con el coronel Juan Perón, quien ganaría las elecciones presidenciales de febrero del siguiente año.
Eva jugó un papel fundamental en la carrera política de su esposo, ya que ella lo ayudó en la campaña, intervino en discursos emotivos, se dedicó a la caridad y la lucha por los derechos de las mujeres. Los argentinos que apoyaron a Perón le decían cariñosamente “Evita”, a la primera dama.
Eva falleció el 26 de junio de 1952 de cáncer a la edad de 33 años. Ella quedó en la memoria de los habitantes de todo el continente como una de las figuras más importantes de la izquierda en Latinoamérica.
— Hoy en día hay una idea muy popular de un Estado-Katechon, que impide la victoria del mal en el mundo. ¿Cómo lo ve usted?
— Quizás, esta pregunta me toca de cerca. Estoy convencido sobre la batalla entre los partidarios de la unipolaridad y los de la multipolaridad y el respeto al orden mundial. Entre un hegemón saliente, como Estados Unidos, que ha dictado sus propias reglas a los demás, aplastando toda disidencia, y otros países que abogan por un mundo más justo y equitativo. A la vanguardia de esta batalla veo a Rusia y a China. Puede recordar que durante la celebración del 80 aniversario de la victoria sobre la Japón militarista, ganada por China, la Unión Soviética, y el apoyo de los Estados Unidos, el líder chino Xi Jinping se refirió en su discurso, al momento actual, como una lucha entre el bien y el mal. Es muy importante que todo aquel que comprenda esto, se coloque bajo la bandera de esta causa, en defensa de la verdad frente a la mentira.
— Su libro “La paternidad del mal – los cómplices de Hitler” hoy está muy vigente, ¿qué lo indujo a escribirlo?
— La actual guerra de la OTAN contra Rusia en Ucrania es una continuación de la Segunda Guerra Mundial en varios aspectos. Los intentos de quienes fueron en su momento cómplices de Hitler, en conjunto con varios países de la Eurozona, están empeñados en reescribir la historia, destruir, denigrar y profanar la memoria de los héroes de la contienda, desvalorizando sus hazañas. Esto me genera un gran enojo. A través de mi libro tengo la posibilidad de relatar la verdad en Occidente y en Latinoamérica, sobre quienes liberaron al mundo de los nazis y toda su peste, con un precio enorme en esfuerzos y sacrificios.
Además, reuní varias fuentes reveladoras históricas acerca de quiénes fueron los verdaderos aliados de Hitler. Aquellos que le permitieron transformarse en esa figura nefasta y obtuvieron una enorme influencia en el poder. Hoy en Occidente se intenta colocar en un mismo nivel a la Alemania Nazi y la Unión Soviética, pero en realidad, entre los aliados de Hitler se encontraba el primer ministro británico Neville Chamberlain, su colega francés Édouard Daladier, el Mariscal Józef Piłsudski, dictador de la Segunda República Polaca y el ministro de asuntos exteriores de Polonia Józef Beck.
Me llevó 10 meses de trabajo este libro. Lo escribí durante la pandemia de Covid-19 mientras muchas personas debían quedarse en casa. Cada día me dedicaba a recopilar información, unas ocho horas en promedio, la revisaba, y estudiaba archivos, pude hacer esto gracias a la ayuda de Internet en nuestros tiempos. La investigación preliminar de este trabajo me llevó medio año, luego escribí mi libro. En las 250 páginas del mismo están reunidas varias fuentes interesantes, muchas de ellas desconocidas incluso para los lectores rusos. Pronto mi obra será publicada en ruso y estará disponible no sólo en Rusia, sino también en los países donde haya una diáspora rusoparlante. Esto gracias a la editorial AST.
— El idioma ruso es considerado uno de los más difíciles para los estudiantes. Usted ha tomado esta tarea con valentía. ¿Cómo lo ha logrado?
— El deseo de estudiar ruso surgió en mí de forma constante en varios momentos de mi vida. Pero no hace mucho tiempo pude ponerme con esto. Al principio estudié por mi cuenta el alfabeto cirílico, luego pasé a estudiar con una profesora nativa de ruso que vive en Argentina. Lo más difícil para mí fueron los casos, pero yo no me desanimé, cada día trato de asimilar poco a poco su idioma inusualmente rico y poético para entender mejor el carácter y alma de los rusos.
— ¿Cómo usted interpreta esta “misteriosa alma rusa”? Algunos extranjeros la consideran más bien como un mito difundido.
— Yo no la considero un mito. Es el alma que tienen todos los rusos, sólo que en algunos se manifiesta con mayor fuerza, y en otros no tanto. Por supuesto, en la parte de la sociedad rusa que está fuertemente occidentalizada, lo “misterioso” se pierde. Sin embargo, una aplastante mayoría, no estoy seguro si de forma consciente o no, demuestran una combinación única en calidad espiritual: la generosidad, la hospitalidad, y estar dispuesto en sacrificarse por el bien del prójimo. Esto es digno de resaltar, dado a que el pueblo ruso se distingue por su predisposición al sacrificio, algo que se manifestó mucho durante la Segunda Guerra Mundial. En el libro cito varios ejemplos de rusos con coraje y heroísmo. Por ejemplo, tenemos la gran hazaña del piloto militar Alexander Mamkin, quién salvó a los huérfanos detrás de la línea del frente bielorruso, logró aterrizar un avión en llamas, todos los pasajeros sobrevivieron, pero él murió por las llamas. Varios héroes, entre ellos el partisano Nikolai Kislyakov, repitieron la misma hazaña que Alexander Mamkin.
Las historias de estas personas se pueden relatar por mucho tiempo, hay tantas en su tierra y de cada generación. ¡Incluso la hazaña de los “liquidadores” del accidente de Chernóbil! También en los tiempos actuales, la guerra actual han surgido nuevos héroes, cuyas hazañas aún deben ser conocidas por el mundo.
— En 2025 usted fue ganador en la nominación a “Educador Extranjero del Año 2024” del premio de la Sociedad rusa “Znanie”. Ahora es embajador de esta organización en Argentina y da lecciones a estudiantes. Ha tenido la posibilidad de hablar no sólo con jóvenes de su país, sino también con jóvenes rusos. ¿Ve alguna diferencia entre los estudiantes de ambos países?
— Cuando recibí una carta oficial de invitación de la dirección de la Sociedad rusa “Znanie”, para ser embajador en Argentina, no lo dudé ni un minuto. Para mí es un gran honor y un reconocimiento por mis aportes. En las lecciones hablo lo básico de la realidad geopolítica, sobre eventos actuales, y también mencionó que sin conocimiento de la historia es imposible entender lo que ocurre hoy en día. También discutimos con los estudiantes sobre la propaganda antirrusa, los métodos de guerra con la misma, sobre todo en Occidente, donde las personas no tienen acceso a información objetiva. La mayoría de los estudiantes en Argentina aman a su país. Si los comparamos con los jóvenes de Lugansk, con quienes tengo la fortuna de hablar, puedo decir que desarrollan estas cualidades con mayor fuerza debido a sus propias experiencias, las pérdidas y el sufrimiento que han padecido.
— Hasta donde sé, usted planea viajar a la zona de la Operación Militar Especial. ¿Por qué ha tomado esa decisión?
— Tengo interés en visitar las nuevas regiones de Rusia. Precisamente en hablar con las personas de a pie, en primera mano con aquellos que vivieron la ocupación y aguardaban por la liberación durante la Operación Militar Especial. Yo sé sobre esto sólo por la palabra de otras personas y material de reportaje, pero yo quisiera verlo en primera persona. Me han contado que entre 2014 y 2022 ha sido demasiado difícil para quienes vivían en estas regiones bajo el régimen de Kiev. Estoy seguro que las experiencias y pensamientos de estas personas deben ser documentados en diferentes medios, videos, entrevistas, reportajes y ensayos.
— En marzo de 2026 usted se pronunció en la 61° sesión de la ONU en Ginebra, con un informe sobre las violaciones a los derechos humanos de las personas en el Donbás. ¿Por qué ha elegido este tema tan poco popular en la prensa occidental?
— La actual guerra en Donbás tiene causas profundas previas, no es sólo una batalla por un territorio entre dos países. En la intervención comencé a hablar sobre los antecedentes de este conflicto, sin esto no se puede tener comprensión del mismo. Tras el colapso de la Unión Soviética, los líderes de Occidente habían prometido no expandir la OTAN hacia el este, pero mintieron. En Múnich, Vladimir Putin dio un famoso discurso, en el que advirtió que Rusia respondería a la amenaza creciente de los países del Occidente Colectivo. Los engañosos acuerdos de Minsk le dieron tiempo a Ucrania para armarse para la guerra, admitido posteriormente por los propios líderes europeos. En la deshumanización de los habitantes en Donbás se destacan tristemente los batallones nacionalistas. Todo esto fue la preparación para la futura confrontación. Las personas rusas que querían conservar el idioma ruso, su historia y su Fe, fueron llamados con desprecio como “separatistas” o “moscovitas” por los ucranianos, y estos últimos ordenaron una cacería contra ellos. La prensa occidental no muestra las atrocidades que los ucranianos hacen desde el 2014 contra civiles en Donetsk y Lugansk. Por eso, estoy seguro de que cualquier posibilidad de contar la verdad sobre lo que ocurre, incluso en el espacio de la ONU, es una bendición.
— Usted fue participante de la 17° Asamblea de Russkiy Mir. ¿Cuáles fueron tus impresiones?
— Antes que todo, fue un gran honor para mí participar de esta asamblea de Russkiy Mir. Fue agradable ver tantos representantes con ideas afines de África, Asia, Latinoamérica y Europa, quienes entienden lo que Rusia significa para la humanidad, quienes aman su historia, su cultura, y comparten sus valores. En este sentido, considero que el trabajo que lleva adelante “Russkiy Mir” es muy valioso. Es necesario contarles más a las personas de Latinoamérica sobre Rusia y los rusos, porque tenemos mucho en común.
Traducido por Alejandro Nahuel Guanca (La revista “Na Yug”)

